Maasai Mara Game Reserve

Probablemente la más famosa de todas las grandes reservas de animales, el Masai Mara, en la esquina Noroeste de Kenia, cuenta con una variedad asombrosa de animales. Casi totalmente vallado, el Mara está limitado al Este por las colinas de Ngama y al Oeste por el acantilado de Oloololo o Siria. Gacelas, ñus y cebras pastan en estas llanuras en grandes cantidades, y donde hay presas también se encuentra sus depredadores. El Mara no sólo es un gran lugar perfecto para ver y descubrir animales, pero también el espectáculo de las infinitas sabanas verde-oro, manchadas de árboles espinosos, es algo inolvidable. En lugares como este el tiempo se para y parece que volvamos a nuestras raíces cerca del cuenco de la humanidad. El sol de plomo que aplasta implacablemente, las enormes nubes de formas fabulosas que barren el cielo, las ondas del viento en los pastos como si fuesen acariciados por una mano gigante, son tantos cuadros que podrá capturar en foto y traer de vuelta a su hogar.

Los famosos leones de melena negra del Mara son, posiblemente, las estrellas del espectáculo, pero guepardos, elefantes, Kongoni, topi, gacelas de Thompson, antílopes, hienas, y primates también llevan su papel. En el Mara, como casi en todo Kenia se pueden observar muchas aves. No hay un acuerdo común dentro de la reserva del Mara, sin embargo en teoría, el Mara es la propiedad de los Masai, pastores nómadas y en épocas anteriores, reconocidos cazadores de leones. En muchas tiendas de recuerdos, incluso en los lodges y hoteles, podrá encontrar sus joyas, telas y armas (lanzas, espadas y escudos). Se dice que si un león huele a un guerrero Masai, se irá rápidamente en la dirección opuesta.

El Mara es el final al Norte de la Gran Migración. Esta gran oleada de ñus, cebras y antílopes, que desde edades primitivas se mueven cuando la hierba viene a faltar en el Serengeti (Tanzania) en dirección del Masai Mara (Kenia). Todas estas presas son seguidas por sus grandes depredadores que escogerán los animales más débiles, los rezagados y los jóvenes contribuyendo a la selección natural. Las grandes manadas, llegan a la frontera del Mara en julio, los rebaños se amasan a lo largo del río Mara sin atreverse a cruzar el rio. Allí los cocodrilos esperan también a su parte del festín. Cuando hay ya millones de animales agrupados, empujándose, acaba por caer uno y los demás siguen en una formidable avalancha que marco el tramo de trashumancia. Muchos animales fracasan en esta lucha entre la vida y la muerte: se ahogan al cruzar el rio, son devorados por los cocodrilos, son demasiado débiles para este largo viaje o son derribados por leones. El Masai Mara es terrible y maravilloso, tal como la vida en sí, y si uno sabe escuchar el latido de la sabana también aprenderá lecciones para su propia vida.